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Vendría pues a desempeñar una función catártica semejante a la de las lágrimas, pero diferente en cuanto a que el humor supone una separación de y no una identificación con el objeto que es soporte del mismo, un desaprecio y no una compasión. De ello deriva también, la curiosa relación sadomasoquista entre el humorista y el auditorio, que se expresa en risa; el humorista se presenta muy frecuentemente ante sus oyentes como resentido y humillado.
El origen del término humor viene de la teoría de los cuatro humores del cuerpo de la medicina griega, que regulaban el estado de ánimo: la bilis, la flema, la sangre y la bilis negra u otra bilis. El carácter humorístico, corresponde al humor sanguíneo.
Existen diferentes, tipos de humor adaptados a diferentes sensibilidades y grupos humanos. Por ejemplo; los niños suelen reírse más de las caídas y tropiezos, mientras que no comprenden la sutileza de la sátira o de la ironía.
También, hay variaciones culturales del sentido del humor, que puede hacer que lo que es divertido en un sitio carezca de gracia en otro. Esto, se debe a que en el humor cuenta mucho el contexto, los a priori. El humor negro, se apoya en elementos tristes o desagradables que, para hacerlos más soportables, trasforma y degrada en irrisión el humor judío y el británico.
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